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Maye, madre del Solecito que hacía poemas a desaparecidos

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En el colectivo Solecito Veracruz, hay madres y padres que aportan sus conocimientos y destrezas en la búsqueda de personas desaparecidas. Hay mujeres que ciernen la tierra para encontrar huesos en fosas clandestinas; hay contadoras, cocineras y vendedoras de bazares para recaudar fondos. María de los Ángeles Mora “Maye” era la poetisa del grupo.

“En ese instante el corazón, queriéndose salir del pecho, deseando que sea mentira, mentira, ¡mentira este suceso!, quisieras también morir. Un gran dolor te lastima. No, no lo quieres aceptar, que tu hijo tan amado haya sido encontrado en una fosa clandestina … No hay piedad; no hay justicia. Lo buscaste…y lo buscaste… con sus fotos por las esquinas…anhelando en tu corazón que él regresara con vida.”, extracto del poema que tituló Encontrado.

La noche del 15 de enero, María de los Ángeles Mora falleció tras años de combatir al cáncer y pedir justicia para su hijo, Vicente Octavio Colorado, privado de la libertad presuntamente en manos de policías estatales, en el gobierno de Javier Duarte, en mayo de 2014, en el municipio de La Antigua.

“Para nosotras es una pérdida irreparable. Ella era la que hacía poemas y consignas para el movimiento. Somos un ejército de madres, y perder a Maye es perder una parte de toda esta fuerza de lucha”, dice Lucía Díaz Genao, líder de la agrupación que ha encontrado casi 300 cráneos de personas en las fosas de Colinas de Santa Fe, ubicadas en la zona norte del puerto de Veracruz.

En ese cementerio clandestino, el más grande de Latinoamérica, solo 22 personas fueron identificadas, uno de ellos fue Vicente Octavio Colorado, un mecánico de 31 años sustraído de su vivienda en la comunidad de Cardel.

María de los Ángeles tardó un año en integrarse al colectivo Solecito, en 2015, cuando conoció a otra compañera en una misa en la parroquia de Cardel, donde rezaban cada primer domingo de cada mes por las personas desaparecidas. Así se sumó al movimiento y, como la mayoría, a las búsquedas en Colinas de Santa Fe.

“Las mujeres somos más luchonas definitivamente. Te motiva la ansiedad, la angustia y la impotencia de sentir que las autoridades no apoyan como debe ser», decía Maye en entrevistas.

El siete de febrero de 2018 la hoy finada fue notificada por teléfono de que uno de los 300 cuerpos localizados en Colinas pertenecía al de su hijo. Al cabo de tres años y cuatro meses, Maye logró darle sepultura a Vicente Octavio.

En marzo de ese año, Maye apenas comenzaba a vivir su duelo, cuando un médico le informó que padecía cáncer de endometrio, en etapa 3. Desde entonces dejó de asistir a las búsquedas en campo, pero siguió aportando comunicados y poemas que son recitados en marchas y protestas del colectivo Solecito.

La lucha de María de los Ángeles fue una de otras discretas, detrás del contingente que hunde varillas en cementerios clandestinos y desentierra restos humanos, ella con sus letras abonaba a un registro de lo que significa buscar a un desaparecido en Veracruz. “Nos arrancan un pedazo del alma. Su enfermedad la enfrentó con valentía pero perdió la batalla; afortunadamente ganó otra, la de encontrar a Vicente Octavio. Eso nos reconforta, que ella no se fue con esa incertidumbre. Se va para reunirse con él”

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